“El respaldo llega al obtener resultados”

El gualeyo por adopción, Daniel Dal-Bó, expresó sus sensaciones tras la postergación de los Juegos Olímpicos de Tokio y dio cuenta de cómo se prepara, considerando este período de aislamiento obligatorio. Además, analizó la política deportiva existente en el país y al panorama vinculado al canotaje argentino.

Si bien nació en la localidad bonaerense de Laprida, Daniel Dal-Bó es considerado un entrerriano más, puesto que en Gualeguay vivió desde los 8 años, forjó su vida e inició su gran carrera como deportista.

A los 32 años y con los Juegos Olímpicos de Río 2016 en su palmarés, entre otras tantas competencias de elite que disputó, el palista del seleccionado argentino dialogó con MIRADOR ENTRE RÍOS y manifestó su parecer sobre el presente que atraviesa. Asimismo, habló sobre sus objetivos y se refirió al presente del canotaje en el país.

-¿Cómo te tomó este receso obligado?
-Como a todos, me tomó de sorpresa. Ya tenía planificado el año deportivo y llegó de repente esto, que es gravísimo, sin dudas. En mi caso, estaba preparándome para la clasificación olímpica, que iba a darse en mayo en Curitiba. Pero esto del coronavirus hizo que todo se modifique. El preolímpico se suspendió y va a realizarse en septiembre. Estábamos esperando también conocer qué iba a pasar con los Juegos Olímpicos y finalmente fueron movidos para el año que viene, lo que me pareció una determinación lógica. Ahora, estoy a la espera de que toda esta situación de la pandemia transcurra cuanto antes, pensando de lleno en el clasificatorio a Tokio.

-¿Qué hacés en esta cuarentena para no perder el ritmo?
-A excepción de no poder salir, continúo prácticamente con la misma rutina diaria. Nutrición, gimnasio y simulador. Lógico, no puedo ir al agua. Vivo en una casa en Tigre con otros tres palistas que son Manuel Lazcano, de Viedma; Agustín Rodríguez, de Carmen de Patagones y Gonzalo Carreras, de Baradero, pero ellos alcanzaron a irse a sus respectivas ciudades de manera previa a la cuarentena. En cambio yo preferí quedarme porque si me iba a Gualeguay, no iba a poder ir a remar ni ir al club y tenía que hacerme con elementos de gimnasio, iba a tener que llevarme el simulador de kayak que tengo y demás. En esta casa en la que habito, contamos con todo lo necesario para entrenar cotidianamente. Además, por otro lado estando en Tigre también tengo a mis hijos que viven con su mamá, mucho más cerca.

-En caso de que logres clasificar a Tokio, ¿qué tan diferentes serán los Juegos Olímpicos que se vienen respecto a los que viviste en Río 2016?
-En primer término, estoy entrenando con una embarcación distinta y para una prueba diferente, que es el K2 en 2.000 metros. En Río de Janeiro, en cambio estuve en un K4. Partiendo de esa base, todo cambia. No obstante, mi cabeza está puesta ante todo en el objetivo de clasificar y después, en no entregarme nunca. No me voy a dar por vencido porque los Juegos Olímpicos hayan sido postergados un año.
También creo que cuento con más experiencia. La realidad además, es que al ser más grande cuesta más motivarse. A mí, particularmente después de Río 2016 me agarró un bajón anímico muy fuerte, porque no le encontraba fácilmente la motivación a las competencias que se venían. Entonces, lo único que me quedaba era pensar en los Juegos Olímpicos de Tokio. Ahora me siento muy enfocado y estaba encontrando, antes de este parate, la regularidad que necesitaba. Físicamente estaba muy bien, este año había ganado el selectivo nacional y me quedaba nada más que pensar en la clasificación olímpica, que finalmente se movió unos meses.

ESTRUCTURA Y POLÍTICA

Con la carrera que Daniel Dal-Bo logró forjar a través de los años, se convirtió en una voz autorizada para opinar de diversos temas inherentes a la actividad en la que se desenvuelve en Argentina.

Respecto a la actualidad del canotaje nacional, el palista arraigado al sur entrerriano sostuvo: “El canotaje creció mucho, fundamentalmente en los últimos 10 años. Hasta antes de que aparezca el Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), era impensado que un atleta siga compitiendo después de los 30 años y en mi caso, ya llevo 15 con el equipo nacional, en una época en la que contábamos con muy poco apoyo. Era impensado en ese entonces vivir del deporte. Así que al haber respaldo económico, la mayoría de los deportistas pudimos seguir entrenando y la acumulación de experiencia y trabajo, hizo que el nivel de cada uno se eleve”.

En tanto, como contra desde lo deportivo, sostuvo que con el próspero presente que ostentan los palistas argentinos, es difícil que ingresen nuevos competidores al equipo.

-Dejando de lado a los palistas de elite, ¿a qué le atribuís la deserción que presenta el canotaje en el país por parte de los deportistas al llegar a la categoría Seniors?
-La política de apoyo del Enard, que es muy importante, es nada más que al equipo Senior. Entonces, el respaldo llega al obtener resultados. Es decir, cuando llegaste. Muchos chicos por ahí se proyectan y son muy buenos, pero si no tienen logros es difícil ingresar al sistema y recibir un apoyo económico. Y es ahí que entra en juego el tema de elegir entre el deporte, el estudio o un trabajo. Desde mi punto de vista, para que eso no pase, hay que brindarle mayor apoyo a la estructura de los clubes del país, como para que todos tengamos las mismas posibilidades, ya sea un chico que está en pleno ascenso de su carrera como los que estamos en la selección mayor. Eso va a hacer que las competencias se den de igual a igual entre todos. Con esto no solamente me refiero a lo económico, sino también al tema nutrición, profesores, infraestructura y demás. En la selección contamos con elementos que los clubes no tienen. Entonces, eso hace que cueste mucho llegar. Además, por ahí pasa que el techo del deportista está a los 22 o 23 años y no a los 18.

Por otro lado, otro aspecto que no beneficia al desarrollo del deportista es la política de estudio que tenemos en Argentina: un atleta de alto rendimiento debería tener muchas más facilidad para estudiar que otro alumno. El sistema a eso no lo entiende. Si bien hay carreras a distancia que tienen convenios con el Enard, no son todas. Por ejemplo, Educación Física es una carrera que a la mayoría de los deportistas nos interesa, se hace muy cuesta arriba poder cursarla. Me pasó un año en el que asistí y tuve mil problemas, porque entre tantos viajes para representar al país, me resultaba imposible tener un régimen de asistencia a clases acorde al requerido. Lamentablemente, el deporte argentino no es compatible en ese sentido con el estudio, por más que algunos quieran afirmar lo contrario porque existen carreras a distancia. En el equipo nacional de los últimos años, me refiero a unas 15 personas aproximadamente, se habrán recibido tan solo dos o tres en las carreras que llevaron adelante.

Todavía falta que el sistema universitario tome conciencia y que la sociedad valore un poco más a los deportistas, que en ese aspecto están desvalorizados. Esa es una problemática que a futuro debería reverse.

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Domingo 5 de abril de 2020
Artículo realizado para suplemento Mirador Entre Ríos, distribuido con Clarín en Entre Ríos.
República Argentina

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